Para mi Madre

Eres la rosa que adorna el paisaje de mi jardín. Eres el rayo de sol que atraviesa mi ventana y me hace despertar cada mañana.

 

Eres la luz que me alumbra en la oscuridad. Eres la que me da la fuerza para afrontar la adversidad; cuando la tristeza me invade, tienes la magia para hacerme sonrojar.

En la soledad eres la que me acompaña. Eres aquel sendero que me guía, que si me llegaras a faltar algún día seguro moriría. ¡Oh! ¿dónde encontraré otra igual?, si eres la que en las noches me

hace soñar.

 

Eres la fuente de mi inspiración, para ti no hay comparación y no podría lastimarte ni con el pétalo de una flor.

Quisiera regalarte mil poemas, hacerte una diadema con cristales de perlas y verte brillar al lado de las estrellas.

 

Eres el amor que nunca se acaba, que me perdona, a pesar de mis fallas. Eres la que me enseña día tras días el valor de la vida, que solo tenemos una oportunidad para poder lograr lo que queramos ser; que nunca es tarde para soñar y si algún día llegase a caer, levantarme del suelo y volver a creer de nuevo.

 

Hoy, gracias a Dios, te tengo conmigo, con mi puño y letra esta nota te he escribo, porque el día que te marches de mi lado no podré encontrar otra como tú; porque he mencionado que eres, eres y eres tantas cosas, pero lo más importante es que eres mi madre.